Debate en la Educación

De los medios que se empleen para la adquisición de conocimientos  y el desarrollo de habilidades, dependerá el éxito de ello. Es ésta la razón por la cual  se ha procurado hacer uso de herramientas  que garanticen de mejor manera el logro de los objetivos propuestos en cada entorno educativo. En este escenario, el debate se ha convertido en una herramienta de gran importancia.

El debate puede ser entendido como “una instancia estructurada de discusión entre dos o más partes, que se enfrentan estando en diferentes posturas respecto a una resolución”[1]. Dicha discusión  implicará que, necesariamente, se adelante un ejercicio de construcción de ideas y argumentos que, de forma lógica y organizada, lleven a demostrar que la postura adoptada resulta más adecuada y fuerte que la contraria. Así, deben realizarse diferentes ejercicios que llevan a que el debatiente desarrolle diferentes habilidades y valores que le permitan lograr su objetivo. De esta forma, es posible sostener que el debate es una herramienta que contribuye a la educación en dos ámbitos de gran importancia, intrínsecamente relacionados; a nivel de formación académica y, así mismo, de formación personal.

Habilidades que se desarrollan por medio del debate a nivel académico:

Al implicar la necesidad de exponer una postura clara y completa frente a la resolución, así como de demostrar de qué manera esa resulta más fuerte que la posición contraria, el debatiente desarrolla capacidades argumentativas, de análisis, de investigación, de respuesta, de síntesis,  de valoración de evidencias, de creación de pensamiento crítico, así como también habilidades de expresión oral y de adecuado manejo de lenguaje tanto verbal como no verbal, entre otras. La adquisición y fortalecimiento de dichas habilidades se logra gracias al trabajo propio de cada debatiente y la labor cumplida por jueces y entrenadores, que realizan un fundamental acompañamiento en este proceso, haciendo que el debate constituya “una herramienta de enseñanza, aprendizaje y evaluación”[2].

A continuación, se presentan algunos ejemplos de la forma en la que el debate contribuye al fomento de habilidades, talentos y capacidades en los debatientes. Así, por citar algunas, tenemos:

Capacidad de análisis: Del análisis que el debatiente realice de diferentes aspectos, dependerá el éxito de su trabajo. Así, desde la resolución o moción misma, el debatiente se enfrenta la necesidad de ser analítico, puesto que ésta lo obliga a determinar sus alcances y la forma en que debe ser adecuadamente entendida y presentada, lo lleva analizar aspectos como lo que se espera que se debata y hasta qué punto ello puede lograrse desde la posición defendida. De la misma manera, deberá darse cabida al análisis de aspectos como el panorama o contexto en el que se ubica la proposición, haciéndose, analizando las problemáticas que dan origen a la situación, para después llegar a analizar también, una a una, las propuestas de soluciones que se presentarán en los diferentes discursos. [3] No sólo en fases previas a un debate, sino también dentro éste, es posible ver que la capacidad de análisis está presente; se analiza cada uno de los argumentos presentados por quien o quienes defienden la posición opuesta, el curso mismo del debate para entender la conveniencia de la presentación o no de determinados argumentos o refutaciones, la nueva información que es traída al marco de la discusión, las preguntas que puedan surgir, etc.

– Habilidades investigativas: Generalmente, “los temas de debate son elegidos teniendo en cuenta el interés que pueda despertar en los estudiantes y la facilidad con la que estos puedan acceder a la información que les permita documentarse” [4] y es así como las habilidades de investigación se desarrollan en todas las etapas de un debate: previamente, durante éste y de manera posterior. Así, para poder tener un acercamiento exitoso al tema que se propone debatir, deberá existir por parte de los estudiantes una aproximación a la materia que dé lugar a poder presentar argumentos sólidos a favor o en contra de la resolución. Dependiendo del formato en que se debata, se contará con la posibilidad de realizar dichas investigaciones con determinado nivel de profundidad y/o especificidad. Así mismo depende del formato, tener la posibilidad de realizar investigaciones durante el curso de un debate. Por último, puede decirse que también fomenta la investigación en momentos posteriores a un debate, pues tiene la facultad de despertar el interés de los estudiantes hacia algunos de los temas en discusión y de esta forma “el debate estimula el seguimiento independiente del problema por parte de cada estudiante” [5].

– Habilidades argumentativas: Esta corresponde a una de las habilidades que se desarrollan con mayor fuerza a través del debate y en las que, en muchos casos, se concentran con especial fuerza el estudio y los entrenamientos. Por medio del debate “los estudiantes desarrollan su capacidad argumentativa a medida que aprenden a identificar los componentes principales de los argumentos (…) aprenden a identificar y comparar argumentos en función de su validez, al aprender a identificar y valorar las falacias y otros fallos en el razonamiento [6].

– Capacidad de síntesis y de priorización de información: Previo al inicio de un debate, es numerosa la información con la que puede contarse frente a una resolución, al contar con tiempos límites y tener el objetivo de ser claros en la exposición de argumentos, los estudiantes aprenden a seleccionar la información a presentar la que resulte más relevante y contundente. Así mismo, y ya en el curso del debate, los estudiantes deben permanecer sintetizando y dando mayor o menor importancia a cada uno de los argumentos expuestos por los representantes de la posición contraria. De ello dependerá que se puedan cumplir adecuadamente con la presentación de argumentos y refutaciones e incidirá en temas como, por ejemplo, el manejo del tiempo. Con el que se cuenta para la presentación.

– Habilidades en oratoria: resulta fundamental en la presentación de la idea, la claridad con la que ésta es expuesta y presentada. La forma en que la información se presente tiene una importante cabida en el debate puesto que, en gran parte, permitirá que las ideas puedan ser entendidas por jueces y auditorios para así ser adecuadamente valoradas. Se ha considerado que “el formato de debate ayuda a los estudiantes a desarrollar niveles de espontaneidad a la hora de hablar en público. La capacidad para hablar en público se desarrolla a través de la práctica y la repetición. Los estudiantes ganan la confianza de hablar en entornos antes intimidatorios al prepararse y aprender a hablar” [7].

Habilidades que desarrolla el debate en el campo personal (a nivel de educación y formación en valores).

Trabajo en equipo, respeto por el otro, tolerancia. creación de conciencia sbre realidades actuales, y futuras conciencia social sensibilización “el debate se apunta como una herramienta de sensibilización por los temas que trabaja “ (sanchez Guillermo) y disciplina y compromiso.

Texto de: María Carolina Fajardo Cano


1. MAMBERTI Juan, El debate como herramienta educativa, materiales educativos, International Debate Education Association.

2. SÁNCHEZ Prieto Guillermo, El debate académico en el aula como herramienta didáctica y evaluativa, ICADE- Universidad Pontificia de Comilas, Facultad de Ciencias Económicas y empresariales.

3. VÉASE Roberto Vega Massó, importancia del debate como herramienta educativa, Ponencia, Segundo Torneo de debates, Universidad Interamericana de Puerto Rico.

4. VEGA Massó Roberto, importancia del debate como herramienta educativa, Ponencia, Segundo Torneo de debates, Universidad Interamericana de Puerto Rico.

5. VEGA Massó Roberto, ob ya citada.

6. Material informativo- Liga Escolar de Debate. En http://www.ligadebatescolar.org/liga-de-debate-bbva/necesidad-del-debate-escolar/

7. Véase Material informativo- Liga Escolar de Debate. En http://www.ligadebatescolar.org/liga-de-debate-bbva/necesidad-del-debate-escolar/