Habilidades de un buen orador

Estilo:
Es la forma en que se comunican los argumentos.  A pesar de contar con una buena estructura y contenido, un discurso debe oírse y sentirse como seguro y persuasivo. Es necesario saber que no existe un único estilo; se puede optar  por la calma, la agresividad o el humor. La escogencia dependerá de las habilidades, la seguridad y comodidad de cada persona.

Tono:
Variar el tono de la voz puede hacer sonar más interesante una frase, evitando la distracción y la monotonía. Por ejemplo, para refutar contundentemente es recomendable usar un tono elevado y quizás agresivo. Por el contrario, al explicar un asunto clave y complicado es mejor utilizar la voz baja y pausada.

Uso de notas y contacto visual
Las notas son una gran ayuda para el orador. Para que sean eficaces deben ser tomadas de forma clara y precisa. Sin embargo,  es indispensable observar a la audiencia a los ojos a lo largo del debate, sin perder de vista lo anotado. Este actitud refleja educación y seguridad.

Dicción
Una pronunciación clara y transparente es vital en el marco de un discurso. Esto contribuye a un mejor entendimiento en  la audiencia

Volumen
Es clave utilizar un volumen apropiado para que toda la audiencia pueda escuchar y entender el lo planteado. Sin embargo, en algunos puntos es viable variar la voz. Con esta técnica se puede lograr énfasis en un punto, mostrar seguridad y evitar la distracción.

Velocidad
Se debe optar por un ritmo que asegure evacuar todos los puntos del discurso, en el tiempo establecido. Pero este debe ser un tanto lento para asegurar la comprensión del mismo. Variarlo en algunos puntos puede servir como énfasis.

Claridad
Es la capacidad de expresar, en forma diáfana y concisa, los diferentes puntos en los que gira el debate. Es de gran utilidad contar con una estructura que guíe a la audiencia y asegure la comprensión del contenido.

Humor
Es un aspecto difícil de incluir en una alocución, pues el orador debe evitar sonar flojo o pesado. Sin embargo, cuando se sabe utilizar es de gran ayuda a la hora de dirigir la atención de la audiencia y reforzar la argumentación.

Postura, gestos y expresiones:
Se debe tomar una actitud segura y firme. No es recomendable moverse del sitio o utilizar las manos en exceso. Pero si se hace de una manera moderada, puede contribuir a fijar una postura clara y persuasiva. De la misma manera pueden usarse las expresiones faciales, pero sin exagerar para evitar distraer a los asistentes.

Idioma
Se debe optar por un lenguaje educado y formal. Así, es vital un vocabulario amplio y claro. Cabe anotar, que optar por frases o palabras muy sofisticadas no asegura triunfar en una competencia.

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